De jardines que son bosques y un poco de danza

En algún lugar del internet chino leí que el jardín botánico nacional valía mucho la pena. Está en las afuera de la ciudad, pero fácilmente accesible por metro y a lado de la segunda entrada del Summer Palace – el que no había visitado, ni visité-.

Siendo honesta, estoy haciendo un pésimo trabajo como turista; a pesar de haber pasado 8 días completos en Beijing (y ajusté mi itinerario lo que le agregó dos días más, eran 6) de las 7 grandes actividades turísticas hice 3: el Palacio, TianAnMen y la muralla. Beijing está lleno de templos y palacios, pero también están llenos de gente que solo viene a eso. Y en algún punto uno tiene que balancear entre conocer la ciudad y pasar su día bajo el sol en filas con viejitos alemanes. 3 de 7 me parece digno, y esos edificios no se van a ir a ningún lado, ya volveré. Pero no, no fui a Lama Temple, ni al Templo del cielo, ni al Summer Palace, ni a la Drum Tower.

En fin, ese día pensé “le hago caso a la internauta china que recomienda el jardín botánico y si me da tiempo me voy al Summer Palace”. Lo primero que me sorprendió fue el tamaño al ver el mapa de sitio, el jardín es más bien un bosque en las faldas de las montañas. Comencé a explorarlo; que el jardín de rosas, que el de flores silvestres, que el de otoño, que los duraznos, que el laguito con lotus gigantes -donde me comí la paleta helada más cool del mundo-. También tienen un conservatorio hermoso, con miles de plantas de todos lados, pero de los chinos no esperaba menos.

Un poco más adentro, se empieza a poner más salvaje y hay riachuelos divinos llenos de pajaritos (y birdwatchers muy pros). Más al fondo – 1.5km adentro – un templo, el Wofo Temple, que al parecer es igual importantísimo y estaba hermoso, perdido entre cientos de árboles. El jardín sigue y comienza una parte con un camino elevado que te mete entre la naturaleza, y de repente, un bosque de redwoods endémicos, que estuvieron extintos pero en 1970 alguien encontró unas semillas y los recuperaron. El jardín sigue -creo que hasta el infinito- y puedes subir una montaña, pero ya llevaba varias horas y tenía que volver a mi hotel porque en la noche tenía mi show en el National Performing Arts Center (NPAC a partir de ahora).

No tenía idea qué esperar del evento que tenía en la noche – el póster decía en inglés “Dance drama”-. Tenía claras dos cosas: 1) empezaba 7pm y 2) era en el opera hall, que era el que quería conocer (hay varios foros en el NPAC). Estaba ahí, muy bañadita y puntual. Qué belleza de edificio, además simultáneamente había varios eventos entonces estaba lleno de vida.

¡Qué espectáculo vi! Resulta que vi Dream in the Peony Pavilion de Li Xing (un mega coreógrafo ganador de miles de premios y así), una adaptación de danza de una de las óperas chinas más importantes, Peony Pavilion, que se escribió en 1598. Mezcla danza clásica china -muy teatral y hasta con algo de artes marciales-, ballet y danza moderna.

Fue como entrar a un sueño, que supongo era el objetivo. Era surreal: la música como que te absorbía, las coreografías hermosas, la luz, el vestuario, el humo, todo. Cada movimiento y sombra calculada. Clásico y moderno a la vez.

No hablan, ni cantan; es puro baile, y había una historia que se entendía relativamente bien (y ya luego confirmé en internet) y me reí y sufrí con ellos. Valió la pena infinito.

Les dejo solo un par de fotitos muy chafas porque no se podía tomar fotos.



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One response to “De jardines que son bosques y un poco de danza”

  1. Padrísimo, gran día

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