De la gran y maravillosa muralla China

Llegó el esperado día de ir a la muralla China. Una búsqueda corta en línea y tenía claro a qué tramo de la muralla ir; cerca de Beijing hay múltiples opciones, unas más cerca que otras, unas más visitadas que otras, unas mejor mantenidas que otras, unos hikes más rudos que otros. Escogí JinShanLing, que está a dos horas y pico en camión y por lo mismo la visita mucho menos gente (⁠人⁠ ⁠•͈⁠ᴗ⁠•͈⁠), y es una de las secciones más largas (10km) y con mejores vistas. Salí a las 8 am en un autobús lleno de turistas y a las 10ish estaba llegando a la zona. Ahí tomas un shuttle y luego un teleférico que te sube a la muralla.

Obvio esperaba algo espectacular, pero creo que no estaba preparada para esa maravilla.

La muralla se comenzó a construir hace 2500 años para proteger a China de distintas tribus del norte, pero no fue hasta la dinastía Ming (1368 a 1644) que se conectaron grandes tramos para protegerse de los ataques mongoles. Si suman todos los tramos y ramificaciones, la muralla mide 21,196 km (equivalente a más de la mitad de la circunferencia de la Tierra). Tiene una altura de entre 6 y 8 metros y un ancho de 4 y 5 metros. Dependiendo la zona es el material; en el desierto usan tierra y arena, en la montaña usan rocas.  El tramo de JinShanLing, en las montañas al noroeste de Beijing, fue construido alrededor de 1550 y tiene 67 torres + 3 torres de señales.

Desde el teleférico se empieza a ver la muralla en la cima de la montaña, pero en mi caso no fue hasta que comencé a recorrer la muralla que poco a poco mi cerebro fue procesando la locura de lugar: estaba parada en una de las obras de infraestructura más impresionantes jamás construidas.

Caminando entre torre y torre empecé a entender la magnitud de la obra que estaba recorriendo. JinShanLing tiene algo increíble que es que se ven casi los 10 kilómetros a lo largo (esto no pasa en casi ningún tramo). Estaba maravillada.

El hike se pone empinado e intenso en algunos cachos, con un solazo de aquellos. Pero cada 4-5 torres hay algún puesto vendiendo aguas y cositas de comer. Había poquitita gente, entonces una vez que pasé las primeras torres hubieron buenos tramos donde iba solita. Algunas torres están en muy buen estado, otras en medio ruinas y otras remodeladas.

Recorrí a lo mucho un par de kilómetros (pero no está tan light), hasta llegar a la que parecía ser la torre más alta. Desde ahí la vista es increíble, se ven kilómetros de muralla a ambos lados, montañas y hasta un lago al fondo.

Para regresar hay varias rutas caminando (como de 1.5km para bajar la montaña) o puedes tomar el teleférico de vuelta. Me decidí por caminar, que estuvo padrísimo – no lo hagan si le tienen miedo a los bichos, porque se pone muy salvaje -. Ya abajo me eché un snack deli y una chela helada, gran recompensa después de una caminata intensa.

A las 4 sale el camión de vuelta Beijing y a eso de las 6:30 estaba de vuelta en la ciudad (aunque sí está tantito más pesado, les sugiero infinito hacer este tramo de la muralla y no ir a la clásica llena de gente).

Muerta de hambre, con mucha belleza que procesar y un poco nostálgica decidí ir a cenar comida pakistaní (<3) en un restaurante que había visto en el distrito de arte, que definitivamente me faltó recorrer mejor el otro día que fui.


¿Quieres mantenerte al tanto de Apuntes de una pulga?

Suscríbete para recibir los nuevos posts

Leave a Reply

Discover more from Apuntes de una pulga

Subscribe now to keep reading and get access to the full archive.

Continue reading