De días tranquilos y fideos Biang Biang

Por fin paró la lluvia y tuve chance de pasar mi último día en Xi’An recorriéndola en bici -con lo padre que se veía me estaba dando ansiedad no poder recorrerla; los pies no le llevan a uno tan lejos-.

Y confirmo ¡qué ciudad tan increíble!

No es bonita en el sentido clásico, no es refinada como las grandes ciudades, no es moderna como las ciudades nuevas; su encanto está en que es una ciudad extremadamente viva que esconde joyas en cada esquina.

El día lo pasé recorriendo sus calles sin rumbo, dentro y fuera del centro. Primero, llegué a un parque gigante que resultó ser un sitio Patrimonio de la Humanidad de UNESCO donde se encuentran las ruinas de la antigua capital Chang’an -capital de la dinastía Tang 618-907 dC-. Ruina es ruina -dado que eran construcciones de madera solo están las plataformas-, pero hay un museo con las piezas que han encontrado en el sitio y una ciudad miniatura para que entiendas dónde estás parado, y el parque está increíble con un lago y flora muy silvestre.

Más tarde, comí los tradicionales fideos Biang Biang -que llevaba una vida saboreando- y visité el templo Guangren, el único templo Budista Lama en la provincia, construido en 1700 para fortalecer la relación con el Tibet. Un belleza.

Fue un día tranquilo, quería disfrutar la ciudad y estoy segura de que volveré, entonces ya no quise meter mucho más; me faltó visitar el museo de Xi’An -que es súper importante-, varios templos y pagodas.

Si andan por acá, quédense más de una noche (◕‿◕)♡


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One response to “De días tranquilos y fideos Biang Biang”

  1. Qué bonito, qué de historia

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