De Hutongs y bicis…

Primer día en Beijing y puedo decir que ya amo esta ciudad, aunque no es necesariamente lo que esperaba, y ahorita leerán porqué.

No tenía grandes planes para este primer día, mi idea era (nótese el “era”) tener un día tranquilo de reconocimiento de la zona donde me estoy quedando. Mi hotelito está en una zona increíble, céntrica pero no turística, en uno de los Hutongs tradicionales de Beijing. Los Hutongs son callejones que forman el casco antiguo de Beijing y rodean a la Ciudad Prohibida y el Palacio Imperial. Los que se mantienen en su forma original tienen mini callejencitos que esconden casas con entradas estrechas, las casas están organizadas alrededor de patios centrales y muchas son tan viejas que datan del 1300, aunque la mayoría de las casas parecen tener unos 200-250 años de antigüedad (el trazo de los callejones es el que tiene 700 años).

Leyendo un poco de ellos, desde inicios del siglo XX, los Hutongs comenzaron una etapa de deterioro donde la calidad de vida, era por decir lo menos, subóptima; se volvieron peligrosos, hacinados y no contaban con servicios básicos, por lo que estás colonias fueron las primeras victimas de los esfuerzos de reurbanización de la ciudad en los 80’s y 90’s. No fue hasta los 2000’s que el gobierno se dio cuenta que quizás se estaban pasando de la mano con la destrucción de patrimonio cultural, y en 2017 los protegieron formalmente, y ahora las políticas se enfocan en mejorarlos y dar acceso a servicios. Hay muchas casas remodeladas, centros comunitarios, y otros servicios, aunque sigue habiendo casas bastantes amoladas -por ejemplo, muchos Hutongs no tienen baños, entonces adentro de estás colonias hay al menos un baño público cada 100 metros- pero eso sí, ya se sienten súper seguros, limpios y un ambiente local muy tranquilo que se ve que es gente que lleva aquí toda la vida. Otros Hutongs se han convertido en callejones turísticos, llenos de cafés y tiendas de souvenirs, a pesar de esto, la mayoría se mantienen muy auténticos y se sigue viendo vida local en ellos (aunque sí a un par se les pasó de manicurados).

Después de caminar un buen rato por los Hutongs de mi zona – donde comí unos noodles estilo Beijing espectaculares-, agarré una bici (amo el sistema de bike-sharing chino) y recorrí mucho más distancia de la que tenía planeada, yendo de Oeste a Este de la ciudad. La ciudad es perfecta para bici, plana y con muchísima infraestructura dedicada – en algunos casos hasta dos carriles enteros, compartidos con scooters-. Tuve chance de ver muchísimo del centro y entender un poco mejor donde estoy. Ideal para el primer día.

Además de Hutongs, el centro de Beijing tiene grandes parques, lagos y templos (además de la Ciudad Prohibida), mucha vivienda social y complejos residenciales y oficinas de gobierno. Los Hutongs y otras zonas residenciales están divididos por ejes viales amplios y verdes que hacen que, a pesar de el caos de los callejones, la capital china se sienta espaciosa y organizada.

Esta organización de Beijing hace que la ciudad sea muy distinta a las otras ciudades chinas que conozco. El centro se siente habitado por generaciones de la misma gente, la gente no parece haber sido desplazada: o viven en su Hutong o en alguno de los edificios que lo reemplazaron. También es un centro muchos menos flashy; no hay edificios altísimos con luces futurísticas (tienen esta zona moderna, pero no en el centro-centro -ya iré-) y no se siente el lujo megatascado que hay en otras ciudades. Y hace sentido que sea así, a diferencia de ciudades como Shanghái, esta es una ciudad llena de oficiales de gobierno no de empresarios, entonces no tendría por qué haber tantísimo lujo. Más bien, Beijing es una ciudad majestuosa, llena de historia y donde claramente se ven las capas de la historia de este país.

La bici me llevó a muchos otros Hutongs, a la calle comercial más importante del centro -una calle peatonal gigante llena de centros comerciales y gente disfrutando su sábado- y finalmente a un parque precioso con construcciones antiguas y puentes y lagos y lotus gigantes y viejitos jugando cartas y bailando. Hacía un calorón de aquellos, pero nada que un buen té frutal y una caminata bajo los árboles no aminorara. Finalmente, después de horas caminando y en bici, muerta de cansancio, mi recompensa fue cenar pato, en el verdadero estilo Pekín.

(No se salvó el post de introducción al viaje que escribí en el avión, lo escribiré después y ahí podrán encontrar tips para viajar en China)

Estoy probando una nueva galería por temas de espacio. Espero les guste 🙂


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2 responses to “De Hutongs y bicis…”

  1. Chelo Rodriguez Avatar

    Muy bien, qué mal que perdiste lo del avión. Y qué tal hay de turistas occidentales?

    1. Sí caray. Ya lo escribiré algún día de tren.
      Pues muy poquitos. O sea, cuando atravesé la zona del Palacio Imperial, obvio sí había varios. Y en la calle comercial turística pues también. Pero más allá de eso no vi a ninguno.

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