Este fue un día bastante tranquilo. Comencé un poco más tarde de lo normal y fue un día dedicado al arte y a los parques. Después de una taza de café finísima y un cuernito de pimienta de Sichuán me lancé al People’s Square, la plaza más emblemática de la ciudad. Ahí está el gobierno de la ciudad, el museo de Shanghái, otros museos importantes y el gran teatro de la ciudad y un parque hermoso People’s Park lleno de viejitos disfrutando el tiempo libre y donde se encuentra el museo de arte contemporáneo, MOCA.
El MOCA es un museo chico para los estándares de acá, que me recordó a nuestro Museo de Arte Moderno. Había una expo hermosa que exploraba la relación entre los viajes y el desarrollo de las ciudades, la resistencia y problemas de la modernidad y la vida urbana. Estuve un buen rato ahí y después fui a comer a un restaurante musulmán (en China hay más de 25 millones de musulmanes y, aunque la mayoría se concentran en las provincias pegadas a Asia Central, se ven restaurantes por todos lados en esta ciudad), y oh, el día que los chinos y los musulmanes se juntaron a hacer comida es un día para recordar. Es la mezcla perfecta entre sabores chinos e influencia árabe (y eso que no hay cerdito – mi carne favorita-). Pedí unos dumplings de res y unas brochetas de carnero, que lo que tienen de sencillo en la foto lo tenían de sabor, con una mezcla de especias que no había probado nunca.
El día se puso algo gris y más frío y amenazaba con llover -aunque el clima había estado perfecto para pasear abrigada-, pero no me detuvo a lanzarme -en metro + bici- a una zona menos céntrica de la ciudad donde hay un espacio lleno de galerías. La zona queda junto a un río secundario que tiene un paseo hermoso, y con la grata sorpresa de que ahí mismo está un edificio (1000 Trees, centro comercial+residencial) que había visto en redes y tenía muchas ganas de conocer -pero por lo visto se me había olvidado mapear-. Caminé un rato por la zona hasta llegar al espacio de galerías, que justo es una colonia de casas viejas reutilizada como centro de arte. Por el día y la hora estaba bastante tranquilo y pude recorrer con calma los distintos espacios – obvio hay unas galerías espectaculares y súper fancy (la mayoría no dejaban tomar foto) y otras más chafitas-.
Ya oscureciendo, de regreso a mi depa, me bajé en una estación como a 1.5 km de mi depita y resultó ser una zona muy linda (no tengo fotos porque ya no salen bien de noche) a la que pienso volver en algún punto. Cené noodles de Sichuán, picosos y deliciosos.





























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