de seda y días tranquilos…

Ayer mi día fue bastante más relajado, o al menos no involucró caminar kilómetros bajo el sol, aunque escribiendo esto estoy pensando que igual hice varias cosas.

Empecé el día en dirección a un restaurante que había apuntado desde México. La verdad es que, como siempre en Asia, tampoco vale la pena obsesionarse con los restaurantes que recomiendan los viajeros. Una rápida búsqueda en Google Maps cerca de donde quieres comer y 100% seguro encuentras algo delicioso. Pero a este le tenía mucho antojo y estaba en ruta a mi destino final, el Museo de la casa de Jim Thompson (JTHM). Estuvo encantador comer ahí, primero, porque para llegar recorrí unos callejoncitos adorables y, segundo, porque estuvo delicioso (aunque no diría que la mejor Tom Yun, de hecho probé una mejor en la noche).

De ahí caminé a la JTHM, la casa de un gringo millonario y excéntrico que se enamoró de Tailandia y tuvo un rol muy importante para revivir la industria de la seda en el país. La casa es de los 50’s pero está construida al estilo Tai tradicional y llena de antigüedades. Está de ensueño. Y las sedas (que están realmente en la tienda) hermosas. A lado de la casa hay un centro de arte, también de Jim Thompson. Un edificio moderno increíble con salas de exposiciones y galerías. Me tocó una muy interesante sobre disidentes políticos.

Cerca de la JTHM está el Centro de Arte y Cultura de Bangkok (BACC), otro centro lleno de galerías, pero dirigidas a abrir espacios artísticos al público en general. El BACC es un espacio gubernamental que se fundó después de años de protestas demandando espacios artísticos para la gente. El arte no es el más refinado del mundo, pero me dio gusto ver que cientos de jóvenes estaban usando y disfrutando el espacio.

El BACC está en Siam, el centro comercial de la ciudad, por lo que en unos minutos llegué a Siam Square, una serie de calles comerciales dirigidas a la chaviza local. ¡Qué espectáculo! Muchísimos chavitos (de secundaria y prepa) comprando chucherías, tomando boba tea y helados exóticos, concursos de Ping Pong y bandas de rock de quinceañeros en uniforme (sí uniforme en domingo, no, no hay escuela…sigo intentando entender el porqué…).

Tuve una tarde tranquila echando chelas en el hostal y en la noche fui a cenar a un restaurante Tai espectacular que encontró un gringo del hostal en Google Maps.


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